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¿Es el Amor una Razón para una Trinidad?

Por Shaw Rodney

Uno de los argumentos utilizados para apoyar una visión trinitaria de Dios, es que ya que Dios es amor, y ya que el amor requiere de un objeto, entonces Dios debe estar formado por más de una persona, todas las cuales estarían en una relación amorosa con las demás, o de lo contrario Dios no podría ser amor. En resumen, Dios no podría ser amor a menos que hubiera algo en lo que pudiera proyectar su amor. A pesar de que esta concepción de la trinidad fue propuesta por Agustín, últimamente parece estar aumentando en popularidad. 



Una reciente exposición de este punto de vista, se puede encontrar en La Razón de Dios por Timothy Keller (pp. 216-217), donde dice que “Si Dios es unipersonal, no podría haber amor hasta que ese Dios creara a otros seres, porque el amor es algo que una persona tiene para otra. Esto significa que un Dios unipersonal sería poderoso, soberano y grande desde toda la eternidad, pero no sería amor. El amor entonces no sería lo esencial de Dios, ni sería el corazón del universo. El poder sería lo primario... Creemos que el mundo fue hecho por un Dios que es una comunidad de personas que se han amado por toda la eternidad. El egocentrismo destruye el tejido de lo que Dios ha hecho”



Dicha visión, a menudo es descrita como un modelo "social" o "comunitario" de la trinidad. Pero este argumento falla en varios puntos. El objetivo del presente artículo, es demostrar que hay muchas razones para la existencia del amor, y que el hecho bíblico de que Dios es amor, no conduce a una visión trinitaria de Dios. 



La creencia de que Dios es trino es una hipótesis a priori. El hecho de que Dios es amor -o en realidad algo más que eso- no conduce a la conclusión de que Dios es trino. La suposición de la existencia trinitaria de Dios, precede a las conclusiones sobre el amor y su supuesto papel dentro de la Deidad. Sólo después de asumir que Dios es trino, se pueden hacer tales afirmaciones sobre el amor dentro de la Deidad. En consecuencia, la apelación al amor no demuestra que Dios es multipersonal, sino que sólo se utiliza para apoyar una posición preconcebida. No hay ninguna base teológica para hacer del amor la esencia de Dios. El argumento de que Dios sería algo menos que Dios, si Él se caracteriza sobre todo en términos de poder, soberanía o grandeza, carece de fundamento. En primer lugar, éste dicta que Dios debe ser lo que uno piensa de Él, pero no lo que Él mismo ha revelado ser. En segundo lugar, se basa en afirmaciones sin fundamento sobre la esencia de Dios. El amor no es tanto la esencia de Dios, ya que es un atributo de Dios. La esencia de Dios es la suma total de todos sus atributos. Los atributos de Dios se superponen en todo momento, cada uno informando y dando forma a los demás. Cualquier categorización de los atributos divinos, se basa en supuestos teológicos. Por ejemplo, si uno no asume que Dios es trino, hay menos probabilidad de concluir que el amor es el atributo principal de Dios, o que es la esencia de Dios. 



La afirmación de que el amor es la esencia de Dios, suele citar a 1 Juan 4:8. "El que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor" (cf. v. 16). Sin embargo la Escritura no dice que Dios sea principalmente, en primer lugar, por excelencia o únicamente amor. Él es amor, pero al mismo tiempo es otras muchas cosas. La Escritura también dice: "Dios es Santo" (Salmo 99:9), "El Señor nuestro Dios, el Señor es uno" (Deuteronomio 6:4): "Dios es Espíritu" (Juan 4:24) y "Dios es luz" (1. Juan 1:5). Ciertamente no hay consenso sobre la esencia de Dios o de su atributo principal, porque la Escritura nunca dice que Dios tenga un atributo principal. Muchos teólogos sostienen que la santidad es el atributo principal de Dios, y que es su santidad la que informa y califica su amor y no al revés. (Dios aborrece a los transgresores, a los ídolos, a la maldad, al divorcio, y así sucesivamente, porque es Santo). Pero la santidad, también es un atributo relacional (sólo tiene sentido en relación con otras cosas); por lo tanto, se podría argumentar que la autoexistencia de Dios es su principal atributo, ya que Él existe aparte de cualquier otra cosa y no depende de ninguna otra cosa para existir o estar completo en sí mismo. 



El autodescubrimiento más fundamental de Dios, está en Éxodo 3:14: "YO SOY EL QUE SOY". Muchas traducciones dicen: "YO SOY QUIEN YO SOY". Esta fue la respuesta directa a la pregunta de Moisés sobre la identidad de Dios que lo pone aparte de cualquier dios falso. La revelación que Dios hizo de sí mismo, era una de autoexistencia e independencia de todos los otros dioses o causas. Su autoexistencia no fue calificada por su santidad, su amor o cualquiera otro de sus atributos. Él existe solo y debido a Él. De ahí que su autoexistencia, es el atributo que mejor lo describe antes de la creación, en la "eternidad pasada".



La comprensión de Dios que depende del tiempo, del espacio y de las categorías de relación, es limitada, pues es obtenida a partir del tiempo/historia, no de la eternidad. ¿Con base en qué autoridad, podemos demandar que sólo lo que Dios nos ha revelado sobre Él, es lo único verdadero acerca de Dios? Esto limita a Dios a nuestra propia experiencia. Dios es para siempre completo y entero. Dios ha sido Santo desde la "eternidad pasada". Sin embargo, su santidad no fue manifestada sino hasta que algo creado, probablemente un ángel, estuvo allí para contrastar con Dios. Por lo tanto, la santidad de Dios fue siempre existente, aunque no se hubiera manifestado. Dios sabe todo lo que hay por conocer, y lo ha conocido todo desde la "eternidad pasada". En consecuencia, puesto que Dios ha conocido desde la eternidad a los elegidos, esto no significa que los elegidos hayan existido desde la eternidad. Antes bien, esto simplemente significa que Él tiene el atributo de la presciencia.



Sin la creación, todos estos atributos de Dios serían incomprensibles. Sus atributos sirven para que nosotros lo comprendamos y lo diferenciemos de todo lo demás. Por lo tanto, si Dios no pudiera poseer sus atributos hasta que Él expresara aquellos atributos, entonces habríamos disuelto por completo a Dios. Según esta visión trinitaria de Dios, Dios no hubiera podido ser Soberano sino hasta que existiera algo para medir su soberanía. Él no podría haber sido Poderoso, sino hasta que se diera alguna demostración de su poder, que no habría sido observable, mensurable, ni siquiera posible, antes de la creación. Dios no podría ser Grande, porque la grandeza es una evaluación cuantitativa. Dios sólo es Grande, en comparación con las cosas que no son grandes. Siguiendo esta lógica, nosotros podríamos reducir gradualmente a Dios a nada en absoluto.



Dios está fuera del tiempo y del espacio, entonces Él para siempre puede ser amor, santidad, poder, etcétera, sea que Él exponga aquellos atributos o no. Así que de igual forma al argumento del amor para una trinidad, nosotros fácilmente podríamos decir cosas tales como: "Hasta el momento en que Dios creó, no había ningún poder, sabiduría, conocimiento o redención". Pero sabemos que esto no es cierto. Desde la eternidad Dios ha amado a la humanidad y ha planificado nuestra redención. Sin embargo, el hecho que la humanidad haya sido el objeto del amor de Dios desde "la eternidad pasada", no significa que los humanos hayamos existido eternamente, sino que (en ese contexto) sólo existimos en la presciencia de Dios. Eternamente, Él puede ser amor sin ser triuno, ya que su amor era para su creación, que fue parte de su presciencia. (Ver Isaías 46:10; Romanos 4:17; 1. Corintios 2:7; Efesios 1:4; 2. Timoteo 1:9; Tito 1:2; Santiago 1:17-18; 1. Pedro 1:20; Apocalipsis 13:8; 17:8).



El argumento trinitario es contradictorio en sí mismo. Si Dios fuera verdaderamente multipersonal, de modo que cada persona pudiera dar y recibir amor, esto es prácticamente triteísmo, ya que define a Dios como múltiples centros de conciencia. Como alternativa, para seguir intentando defender que Dios es uno (en tres), llegan al punto de partida del problema, al decir que Dios sería egocéntrico si Él es unipersonal y se ama a sí mismo. Así que los defensores de esta posición se quedan con dos opciones: el triteísmo práctico o según su propio criterio, "El egocentrismo [que] destruye el tejido de lo que Dios ha hecho”. Este punto de vista del amor, reduce el amor al sentimentalismo. El amor bíblico es un activo que una persona da a otra, principalmente para el beneficio de la otra. No es principalmente emocional, sentimental o romántico. Sin embargo entendemos que el amor debe ser compatible con Jesucristo, la máxima expresión del amor. El amor de Dios en Cristo es sufrido, desinteresado, generoso, benevolente, entre otras cosas. "En esto hemos conocido el amor, en que Él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos" (1. Juan 3:16). La vida de Cristo, así como su muerte, sepultura y resurrección, son coherentes con sus propias enseñanzas sobre el amor. 



La parábola del Buen Samaritano es una historia que traspasa las diferencias de nacionalidad, de raza, de conflictos, y demuestra la compasión y la ayuda al impotente (Lucas 10:27). Esta es una parábola que Jesús escogió para representar el amor. En otra parte, Jesús nos da una indicación de la máxima expresión del amor que es el sacrificio: "Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos" (Juan 15:13). Esto es consistente con la descripción de Pablo sobre el amor en 1. Corintios 13, que es la descripción más completa del amor ágape en la literatura griega. Pablo describe el amor en términos conductuales. Necesariamente entonces, el amor como lo conocemos, sólo es posible en relación con la elección de los escogidos. 



¿Entonces es el amor una opción o una esencia? Si el amor fuera una esencia, entonces debería ser un estado que no dependería del interés personal, o del cuidado, de la preocupación o la atención con un enfoque de sacrificio sobre otros. Si este fuera el caso, entonces no se requeriría de un objeto para decir que Dios es amor; más bien esto simplemente sería la manera como Él es y como existe en su entereza infinita, aparte del pecado. Después de la creación, hubo agentes morales que recibieron el beneficio de su amor, pero ni ellos, ni ciertas “personas trinitarias”, tendrían que estar presentes para que Dios pudiera existir en dicho estado. El amor entonces no dependería de la presciencia de Dios, ni de su santidad. 



Esto nos lleva al punto de partida, al elemento volitivo del amor. Si el amor implica elección y requiere de un objeto, y si el amor se debe ejecutar eternamente en Dios, entonces el triteísmo es la única conclusión posible, porque el amor se trata de dar de uno mismo en beneficio de otro. Amar es proyectar ciertas actitudes y comportamientos en algo distinto de uno mismo. La formulación de Dios siendo tres-en-uno, no puede satisfacer esta demanda sin ser fundamentalmente triteísta. A este respecto, una dificultad que tienen los trinitarios es la de definir el amor de una manera que sea significativa en un entorno que no involucre a otras conciencias aparte de Dios. Decir que el amor dentro de la supuesta trinidad es una clase de amor diferente o un amor que trasciende lo que sabemos sobre el amor, derrota al mismo argumento, porque el amor se convertiría en algo distinto de lo que sabemos que es [según lo revelado en la Santa Escritura], o sea que referirnos a esto como amor, no tiene sentido. 



El Nuevo Testamento menciona el amor que Dios Padre tiene para su Hijo Jesucristo (por ejemplo, Juan 10:17; 17:24), pero este es el amor compartido entre el Dios eterno y el hombre Cristo Jesús, no de dos personas eternas dentro de Dios. Este es el amor en el contexto de la encarnación, que también estaba en la presciencia de Dios. Para imaginar que la dinámica de esta relación se dio entre personas divinas desde la eternidad, uno ya tiene que haber asumido anteriormente que Dios es trino. Así que esto de ningún modo demuestra que Dios es trino, sino que refleja que uno ha sido víctima de una idea preconcebida y que ha caído en la falacia del razonamiento circular. Los trinitarios tienen que admitir que el Espíritu Eterno de Dios amó tanto al hombre Cristo Jesús, independientemente de si conciben que su Espíritu fue una tercera persona en la Divinidad o el Espíritu singular de un Dios unipersonal. No hay ninguna referencia bíblica del Padre dando amor al Espíritu, del Espíritu dando amor al Padre, del Hijo amando al Espíritu, o del Espíritu dando amor al Hijo. 



Este punto de vista trinitario, recrea a Dios conforme a su teología preconcebida de la trinidad. No es adecuado decir que la existencia de Dios tiene que ceñirse a la ideas de nuestra mente. Si Dios es unipersonal, Él todavía puede ser amor. Si Dios se ama a sí mismo, esto no puede ser visto como el egocentrismo que afecta a algunos seres humanos. Incluso para nosotros, el amor propio no es necesariamente egocentrismo, hasta el punto que Dios nos mandó a amar a nuestro prójimo como nos amamos a nosotros mismos (Marcos 12:31). Del mismo modo, si Dios siente amor hacia sí mismo, este amor no es destructivo y egoísta, pues Él es el Juez que condena el pecado. Si alguien dice que en primer lugar Dios proyecta el amor sobre sí mismo, se está saltando la lógica, porque esto no ha sido revelado en la Escritura. En consecuencia, estaría imponiendo sus propias ideas humanas para su comprensión sobre Dios. 



No se cuestiona el hecho de que Dios es amor. Esto lo creen poderosamente los creyentes en la Unicidad de Dios. El único y verdadero Dios ama a sus criaturas que fueron hechas a su imagen, y aún más, ¡Él nos ha amado desde la "eternidad pasada"! Él nos ama tanto, que vino en carne humana para redimirnos. El evangelio no consiste en que Dios se amó a sí mismo en gran manera. El evangelio es que Dios amo al mundo en gran manera (Juan 3:16).

 

 

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La Trinidad y su Imaginación Politeísta de Juan 1:1

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